S.O.S. mis hijos no quieren comer saludable

Hoy más que nunca es momento de unirnos como familia para consolidar una base de hábitos saludables en casa.

Por Oziel Farías

Todos sabemos que la fiebre de lo saludable está a todo lo que da, pero también debemos de admitir que el 95% de las personas que se interesan por estos temas de cuidarse, alimentarse mejor y buscar un sendero del bienestar, son mujeres y gran parte de ellas son amas de casa o mujeres que trabajan y aparte se dedican a las labores del hogar, es decir, en ellas cae la responsabilidad de que un hogar esté bien nutrido, una vara bastante alta ¿No les parece?

Y es que lamentablemente aún pensamos que el hombre sólo se debe de ocupar por sus cosas, que no debe de cuidar lo que come, no pasa nada si tiene panza y mucho menos si toma todos los fines de semana mientras asa carne y ve su deporte predilecto, y que la mujer se ocupe de las crías. Aquí el detalle está en que el ejemplo arrastra, y los hijos aprenden por observación, y en un hogar desequilibrado, en donde sólo la madre es quien procura los buenos hábitos, difícilmente éstos lograrán consolidarse, si papá es el que llega con la caja de donas o la pizza aunque mamá dijo que iban a mejorar su alimentación, este es el primer punto fundamental en torno al cómo lograr que los niños coman mejor, y es nada más y nada menos que poniéndose de acuerdo como pareja y predicar con el ejemplo.

En tiempos en donde las estadísticas apuntan a que 1 de cada 3 niños en la actualidad tiene la probabilidad de desarrollar diabetes, y en que estamos viendo el desarrollo de lamentables enfermedades crónicas como el cáncer en niños, hoy más que nunca es momento de unirnos como familia para consolidar una base de hábitos saludables en casa, por salud antes que nada, y para esto es imperativo que todos participen en la medida posible. Seguramente será una proeza titánica, pero valdrá el esfuerzo con la recompensa de tu tranquilidad por ofrecer a tu familia salud preventiva en forma de alimentación sana. Pero, si los pequeños (y hasta el marido) le hacen el fuchi a las comidas raras de mamá ¿Qué hacer en esos casos?:

  • Nunca forzar. Ya sabes que, por la fuerza, ni los zapatos entran, si sigues amenazando con que nadie se levanta de la mesa hasta que dejen el plato limpio, esto lo único que genera es resistencia y confrontación. Los niños son sabios, si tienen hambre comerán, si no les gusta o no tienen hambre, no comerán, no pasa nada, igual volverán a comer.
  • Apegarse a las rutinas. Las rutinas nos ayudan a dar estructura y continuidad, dándole seguridad al niño y la certeza de que el alimento llegará a la misma hora todos los días, y así si no desayuna o no come por testarudo, siempre habrá una colación al rescate.
  • Paciencia con nuevos alimentos. Si intentaste darle betabel a tu hijo sólo una vez, y no le gustó, y desde ahí asumes que no le gusta, el pobre betabel jamás tendrá cabida en tu cocina, pero si tienes la paciencia de intentar hacer el betabel de diferentes maneras, en smoothie, en postres, en ensalada, en jugo, en helado, seguro una de estas opciones pega.
  • No cocines otra cosa. Si hay una negación rotunda al alimento que sirves e inmediatamente te paras corriendo a cocinar otra cosa, estás enviando las señales equivocadas, persiste en que es lo que hay, si no lo quieren, que no coman, ya les dará hambre y podrán darle una segunda oportunidad o comer algo más, igualmente saludable.
  • Hazlo divertido. ¿Has aplicado la de hot cakes en forma de Mickey Mouse? A los niños les encanta que su comida sea divertida, así que busca cómo ponerle adornos, colores, montajes o cuéntales alguna historia sobre el platillo o el ingrediente que usaste, juega, imagina y hazlo divertido.
  • Involucra al peque, que te ayude. Un niño que se siente involucrado es un niño feliz y seguro de sí mismo, participativo y abierto a nuevas cosas. No dudes en incluir a los peques en todo el proceso alimenticio, desde escoger los ingredientes en el súper hasta ayudarte en lo que se pueda en la cocina, así aprenderán y comerán con gusto.
  • Pon el ejemplo. Simple y sencillamente, EL EJEMPLO ARRASTRA, si quieres ver algún hábito en tus hijos, hazlo tú primero, con constancia y disciplina.
  • Aparte de hacer el alimento divertido, ponte creativa a la hora de incluir frutas y vegetales, más si les sacan la vuelta, busca picarlos finamente o incluir hojas verdes en los smoothies, hacer hamburguesas de frijol, el cielo es el límite.
  • Minimiza distracciones. La hora de comer es para comer y nada más, así que evita celulares, tablets, televisión, juguetes, cualquier distracción que pueda afectar la concentración.
  • No ofrecer postre como recompensa. Ya basta de acudir a los chantajes y sobornos para que los niños se coman su brócoli, el postre NO es una recompensa, es más, no debería de servirse más de dos o tres veces a la semana. Si se comen sus vegetales, bien, apláudelo pero no corras a darles nieve, nuevamente, envías señales equivocadas.

 

Posted in Lifestyle.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *