¿Parejas sentimentales trabajando juntas?

¿Cómo podría afectar este tipo de relaciones personales a nuestra productividad?

 Con una correcta estrategia de comunicación interna, no hará de un asunto del corazón un necesario dolor de cabeza.

Por Aníbal Pérez R.

Siempre existirán los “riesgos” laborales donde puede haber roces naturales entre empleados, envidias y hasta animadversión.

Pero, ¿qué sucede cuando la relación va en sentido contrario?, en vez de antipatía hay enamoramiento y en vez de celos hay amor.

¿Qué hacer en caso de que una pareja sentimental se establezca en el seno de nuestra empresa?

Es fácil entender que cuando laboras al menos 8 horas diarias de lunes a sábado e interactúas con varias personas, el ambiente es benévolo para cultivar relaciones afectivas y en algunos casos enamorarse de algún compañero o compañera de trabajo. Ha sucedido, está pasando y siempre sucederá.

Una estadística interesante es que gran parte de los matrimonios empezaron su relación o en la universidad o en su lugar de trabajo, es una situación perfectamente natural.

Las preguntas obligadas son: ¿Es sano?, ¿Es bueno para la empresa? ¿Cómo podría afectar este tipo de relaciones personales a nuestra productividad?

El mayor temor que empresarios y negociantes han manifestado al respecto se acotan en 3 puntos fundamentales:

1.- El miedo a que la relación sentimental se convierta en un escudo para que uno de los involucrados, perdone o tape los errores del otro.

2.- Que los problema conyugales o de pareja se manifiesten en el trabajo y éste se convierta en mal espectáculo y ejemplo para los demás.

3.- La posible alianza fraudulenta entre la pareja para que, en contubernio busquen áreas de oportunidad para defraudar o robar los bienes de la empresa.

Bajo estos criterios y otros más que se pueden sumar, ¿qué debemos hacer?

Primero que nada establezcamos que es una actividad humana completamente previsible, algo con lo que indudablemente tarde que temprano nos vamos a topar.

De hecho existen empresas que dentro de su política de contratación establecen claramente el “No contratar ni parientes en primer grado ni matrimonios legalmente constituidos”, con el fin de  evitar los posibles tres escenarios ya descritos con anterioridad.

Otras advierten a sus empleados su postura negativa de permitir dentro del seno laboral las relaciones sentimentales.

Independientemente de la política laboral que usted implemente nunca pierda de vista el aspecto legal, de los derechos constitucionales que tiene su fuerza laboral de libre asociación y de libre culto. no olvide además que todos tenemos un libre albedrío que no puede ser ignorado.

Siempre tenga un ojo abierto a posibles señales de que algo “meloso“está pasando entre sus trabajadores, una vez identificado, valore siempre las posiciones dentro de la empresa de los involucrados, sopese su historial laboral y el nivel de confianza que se les tiene.

Si detecta que puede haber conflicto de interés, intervenga. Pero de una manera respetuosa, con la genuina preocupación de mantener un clima laboral estable.

Aliente la comunicación entre la empresa y los involucrados, hágales saber que conoce su relación y que se les respeta; siempre y cuando las obligaciones laborales se cumplan en perfecto orden de convivencia.

Una vez establecido este parlamento no vuelva a insistir, a menos que demuestre con hechos que hay afectación a los intereses grupales y de la empresa.

Con una correcta estrategia de comunicación interna siempre podrá establecer criterios y parámetros que solo le beneficiarían y no hará de un asunto del corazón, un necesario dolor de cabeza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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