La autenticidad, medio de éxito en tiempos digitales

Como perfiles profesionales, comerciales y personales tenemos la responsabilidad de construir identidades que transmitan confianza, integridad y respeto.

De acuerdo al estudio Computers in Human Behavior 2016, el 84% de las personas miente en internet.

Por Fernando García

¿Cuántos de tus contactos en Facebook conoces personalmente? ¿De cuántas de sus publicaciones haz dudado? Es difícil distinguir lo falso de lo real en la era digital, por lo que lo auténtico se ha vuelto lo más valioso. El 78% de los consumidores creemos que las marcas no son transparentes (Authentic Brands 2016) y es que las redes sociales no son auténticas por naturaleza, en ellas se antepone la apariencia y, por ende, la desconfianza.

Así como la revolución industrial generó un cambio profundo en la sociedad, por las novedades en la producción y en la vida de los trabajadores, la revolución digital dirige las grandes mutaciones culturales y sociales de nuestros tiempos, los valores de la sociedad evolucionan de acuerdo a la época que vivimos.

De acuerdo al estudio Computers in Human Behavior 2016, el 84% de las personas miente en internet, pareciera que en el plano digital engañar es la regla y no la excepción, por lo que no es sorpresa que lo auténtico adquiera valor nuevamente hoy en día.

La sobrexposición a anuncios y contenidos ha creado apatía y desconfianza en los usuarios, al final de 2016 había 600 millones de dispositivos con algún tipo de software Adblock instalado, de los cuales 62% eran smartphones, un incremento del 30% en relación a 2015 (Page Fair). No queremos anuncios y no creemos en ellos, la confianza es la moneda del siglo XXI y la autenticidad es el medio para adquirirla ¿sabes cuánto vale tu negocio en términos de confianza? O bien, si tu marca fuera una persona ¿serías su amigo?

Pero ¿qué es la autenticidad? Es la versión real de nosotros mismos que actúa como el principal generador de afinidad, la identidad inmediata que mostramos al mundo como nuestro impulso más orgánico como individuos. En estos tiempos se da lugar un fenómeno muy particular, la era digital convierte a las personas en marcas y a las marcas en medios de comunicación, dotándonos de una gran responsabilidad.

Ha surgido una tendencia a valorar las versiones más reales de personas, empresas y gobiernos que integran como eje principal al aspecto emocional. Las marcas buscan cada vez más, nuevas formas de mostrar versiones auténticas de sí mismas, como Airbnb que expone en sus anuncios las experiencias reales del viajero, invitando al turista a experimentar sus viajes como un residente local.

¿De qué me sirve ser auténtico? El 90% de los consumidores busca marcas auténticas, el 63% compra a una marca auténtica, el 45% la recomienda y el 41% mantiene una relación fiel con esa marca (Authentic Brands 2016). Como perfiles profesionales, comerciales y personales tenemos la responsabilidad de construir identidades que transmitan confianza, integridad y respeto si queremos que los medios digitales trabajen a nuestro favor.

Las aspiraciones personales y la presión social en medios digitales pueden nublar la autenticidad, entonces ¿cómo mantener nuestra identidad auténtica? Ser auténtico no significa ser perfecto, sino transparente, expresa tu opinión y sé consistente, acoge tus pasatiempos, apasiónate por tus gustos, responsabilízate de tus acciones, detona tu reputación digital y abre un blog, pero sobre todo sé tú mismo, yo no escribiría lo que ahora lees si no creyera fervientemente en mi postura del tema.

Para este fin de año busquemos ser más auténticos como personas y como marcas, las nuevas tecnologías no modifican sólo el cómo nos comunicamos, sino la comunicación misma, estamos ante una mutación cultural y junto a ella debe surgir un nuevo modo de pensar y de aprender, para así establecer relaciones de confianza que nos doten de una identidad auténtica.

Cambia tu forma de ver las cosas y las cosas que ves cambiarán, al fin cada uno ve lo que sabe, hasta aquí así nos conectamos.

 

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