Desmitifiquemos la zona de confort

 

  • Si la identificamos como el espacio en que sentimos bienestar y comodidad, ¿No es acaso lo que todos buscamos?
  • ¿Por qué los mismos gurús que nos recomiendan el equilibrio nos incitan a salir de forma inmediata y desesperada de nuestra zona de confort?

Por Francisco Huerta

Entendida siempre como la mala de la película, la zona de confort podríamos identificarla como el espacio en que sentimos bienestar y comodidad pero no solo en el plano físico, sino además en el plano psicológico. ¿No es acaso lo que todos buscamos?, ¿no es aquello que todos los gurús de autoayuda nos recomiendan?, ¿no estamos siempre en busca de ese equilibrio, ese deseado estado ideal de cosas?, ¿Por qué entonces satanizarla tanto?, ¿Por qué entonces los mismos gurús que nos recomiendan el equilibrio nos incitan a salir de forma inmediata y desesperada de nuestra zona de confort?, ¿acaso no nos costó nuestro esfuerzo llegar a este punto?, ¿acaso no hemos de disfrutar las mieles de las metas alcanzadas?

La literatura, como hemos señalado ya, está plagada de numerosas tácticas y no menor número de estrategias recomendables para iniciar un proceso que nos permita salir de la temible zona de confort.
Se señala como un estado mental, cualquier cosa que esto signifique, en el que impera la inmovilidad.
Al parecer hemos confundido siempre la zona de confort con una zona incómoda de aparente confort y que limita la iniciativa y creatividad, esta zona gris en realidad no tiene nada de confortable, ni física ni psicológicamente, por supuesto al quedarnos en esta zona, dejamos de explorar nuevos terrenos, dejamos de aprender nuevas y mejores formas de hacer las cosas y con ello mejorar nuestra situación personal y de quienes están en nuestro entorno en los diferentes ámbitos y escenarios como el profesional, familiar, afectivo, etcétera.

La zona de confort, como ya comentábamos, es al punto donde todos queremos llegar, como aquel que emprende algo y tiene éxito, mientras esté cómodo y le esté yendo bien, buscará mantenerse en ese estado, desarrollará estrategias y aprenderá cómo permanecer en la cima. Pero cuando ya no esté cómodo y en un ejercicio de reflexión se advierta en esta zona oscura, en ese permanecer como en un pozo en el cual pareciera no haber salida, es entonces cuando debemos activar las alarmas, vencer los miedos y buscar ayuda para salir de donde nos encontramos.

Resulta muy fácil para muchos juzgar a los demás y de manera muy ligera decirles mediocres o señalarles porque están en su zona de confort. Quizá sea más bien motivo de celebrar que otros estén en su zona de confort y nosotros hacer lo propio por encontrar la nuestra, porque en realidad es lo que también anhelamos. Quizá no en las mismas condiciones pero finalmente es lo que buscamos.

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